sábado, 1 de marzo de 2014

CUENTOS TRADICIONALES DE PASTORES “EL CORRAL DE LOS GARAÑONES” (AMURGA)

Francisco Javier Gil Rodríguez

Imagen 1: Corral de Los Garañones, visto desde el Alto de Los Garañones, Amurga, 1990.
Foto: Francisco Javier Gil Rodríguez
   
             Imagen 2: Toponimia menor, zona del Corral de Los Garañones, octubre de 1990.
    Foto: © 2013 Google, © 2013 GRAFCAN, toponimia realizada por Francisco Javier Gil Rodríguez
La cultura rural de las islas guarda una riqueza etnográfica de indiscutible entidad y calidad. Cada pueblo, cada cortijo, cada caserío, presenta peculiaridades únicas, manteniendo hábitos inmemoriales por medio de la tradición oral. Hasta hace muy poco tiempo, esa tradición oral, era la única que permitía conservar y transmitir de padres a hijos gran cantidad de acontecimientos, cuentos, tradiciones, usos y formas de ser propios, relatados a través de la niebla del tiempo, de generación en generación.
Este saber tradicional empezó a tambalearse y a desaparecer progresivamente a partir de los años 60, con la llegada del turismo y el arruinamiento de los medios clásicos de la economía isleña: la agricultura, la ganadería, la pesca y los empleos artesanales, en aras de una vida más cómoda y moderna. Además, el traslado precipitado de mucha población de los núcleos del interior hacia nuevos pueblos crecidos rápidamente en la costa, a la vera de la industria turística, junto a los medios de comunicación, que traen la visión de otras formas de vida ajenas, conducen a la creación de una aldea global que uniformiza a las personas y desarraiga a las culturas independientes.
La tradición oral en Canarias, se conserva todavía, deshilachada en la memoria de nuestros mayores, que fueron partícipes y actores de esa cultura, que hoy se encuentra en el trance de la desaparición. Esa tradición está por descubrir en su mayor parte, debido al carácter intrínseco de la misma, que requiere contadores de historias y audiencias para ellas. Los narradores tienen cada vez menos público que escuche con agrado sus relatos, con lo cual, será la desaparición física de éstos la que señale el fin de muchos cuentos, pues al no estar escritos se desvanecerán sin remedio.
Hasta hace pocos decenios era normal ver a muchos ancianos sentados en las plazas públicas o a las puertas de sus casas relatando sus avatares, sus leyendas y sus cuentos, y era bastante curioso comprobar que tenían público, especialmente infantil, que los escuchaba con atención y respeto.
Desafortunadamente esta costumbre va desapareciendo progresivamente y cualquier anciano al que se le solicite narraciones o historias del pasado reaccionará con suspicacia y desconfianza la mayoría de las veces.
Por eso tiene un valor excepcional el hallazgo de un narrador dispuesto a compartir y contar sus historias de antes. El cuento de “El Corral de Los Garañones” (Imagen 1) lo escuché por primera vez hacia 1988, en la palabra de Don José García Perera (Imagen 3 y 4), pastor de Lomo Gordo, Lomo de Maspalomas y Amurga (zonas pertenecientes al municipio de San Bartolomé. de Tirajana, en la isla Gran Canaria). Después, la volví a oír en boca de otros pastores. Unos la conocían mejor que otros, pero el núcleo de la historia no cambiaba, por lo que deduje que el relato tiene raigambre y tradición en la zona.

             Imagen 3: Don José García Perera, Lomo de La Carretera, Amurga, 1990.
     
                                                  Foto: Francisco Javier Gil Rodríguez

             Imagen 4: Don José García Perera, Cerro Las Pasaillas, Amurga, febrero de 1996.
                                                Foto: Francisco Javier Gil Rodríguez
Es la versión del citado Don José García Perera la que seleccioné para transcribir el cuento. El mentado pastor de cabras, además de conocer la fábula en cuestión, sabe ubicar in situ dónde está el Corral de Los Garañones (Imagen 2); sus padres, él y sus hermanos realizaban las tareas propias de su oficio, a escasos metros del mencionado corral, en el lugar denominado Cueva de El Corral o también conocido como Cueva de Los García, situado en La Cañada de La Fuente o llamada igualmente Cañada del Agua. Me habló de historias, toponimia menor, e hizo especial mención a las apañadas de ganado salvaje… Y así, me nombró el lugar anexo a la Cueva del Corral (Imagen 2, 5, y 6), llamado Pared de Las Higueras (de las higueras, ni rastro, tristemente), un impresionante muro artificial de piedras que impedía a las cabras escaparse (Imagen 7 y 8). Las partes más bajas de la pared, eran cubiertas con palos y matos de quita y pon.


             Imagen 5: Cueva del Corral, Cañada de La Fuente, Amurga, octubre de 1990.

                                               Foto: Francisco Javier Gil Rodríguez

             Imagen 6: Cueva del Corral, Cañada de La Fuente, Amurga, octubre de 1990.
                                                Foto: Francisco Javier Gil Rodríguez

             Imagen 7: Pared de Las Higueras, Cañada de La Fuente, Amurga, octubre de 1990.

                                            Foto: Francisco Javier Gil Rodríguez

             Imagen 8: Pared de Las Higueras, Cañada de La Fuente, Amurga, octubre de 1990.

                                             Foto: Francisco Javier Gil Rodríguez
Antes de relatar la historia propiamente dicha, situaré al lector sobre el terreno. Amurga es una isla dentro de la isla. Es un imponente macizo rocoso situado al sur, dentro de la Caldera de Tirajana, emergiendo del terreno circundante hasta los 1.131 metros de altura, en la meseta que recibe el mismo nombre estando limitado al oeste por el Barranco de Fataga, al este por el Barranco de Tirajana y al sur por el mar. El nombre de Amurga, se aplica a la cumbre y por extensión, a toda la zona, desde lo más alto hasta la costa. Así, las localidades de Tarajalillo, Aldea Blanca, La Barrera o el Lomo de Maspalomas pertenecen a la unidad geográfica de Amurga.
No se sabe con total seguridad el significado del topónimo Amurga. A continuación, presento diferentes posibilidades:
1.     Origen castellano. La palabra de fonética similar al topónimo Amurga es amusgar. La Real Academia Española define el término como “echar hacia atrás las orejas el caballo o el toro, etc..., en ademán de querer morder, tirar coces o embestir”. Además, es oportuno apuntar que los pastores y agricultores de Gran Canaria, denominan a una cabra sin orejas como una cabra o jaira murga, y si fuera macho, como macho murgo. Para los vocablos murga y murgo, no he encontrado en diccionarios de lengua castellana, ningún sinónimo con la acepción anterior.
2.     Origen pre-colonial. En los diferentes manuales de lengua Tamazight (bereber) que he consultado, los términos más próximos son el sustantivo Almuggar  (“feria anual, lugar de encuentro, romería”) y el adjetivo Amgar (“grande”).
En la isla de Gran Canaria se localizan topónimos de similares características al de Amurga, en dos territorios diferentes. En primer lugar, las variantes toponímicas Murga o La Murga, en la citada área de Amurga; y en segundo lugar, situado en la zona de La Aldea, se halla el topónimo Amurgar.
La zona de Amurga era propiedad comunal de toda la isla. Cuando el frío apretaba en las cumbres, los pastores tiraban para esta parte de la ínsula, que en los años buenos tenía asegurados el pasto y el agua. La actividad económica de estos lugares (hoy casi deshabitados) era intensa. Existían grandes ganados, predominantemente de cabras, ovejas y cochinos. Acudían a Amurga pastores y ganaderos procedentes de territorios lejanos como Valsequillo y Tejeda o de sitios más próximos, como Gitagana, Artedara, Fataga, Los Sitios, Aldea Blanca, Sardina o Lomo de Maspalomas (Tirajana). Igualmente, vivían y trabajaban en Amurga, carboneros (que carboneaban entre el pinar y los hogarzos), salineros y pescadores en la costa ,y pequeños agricultores en vegas aisladas.
La vida diaria de los pastores incluía el encuentro regular entre ellos, con peleas de carneros, apañadas de ganado guanil, y como no, el intercambio de relatos y cuentos. Una de las historias que se contaban es la que da título a nuestro artículo: “El Corral de Los Garañones”.
El Corral de Los Garañones es un topónimo que aparece por primera (o ésta es la referencia más temprana de la que dispongo), en el año 1785 [1], cuando el nombre se menciona en los archivos sobre los pleitos de la propiedad de las tierras de Amurga, ya que unos pocos querían quedarse con lo que tradicionalmente había sido propiedad comunal de todos los vecinos de la isla.
Garañón tiene un significado claramente ganadero: con él se designa a un animal doméstico macho destinado a la reproducción, un semental equino, sea asno, caballo, o incluso, un camello. En Canarias, la denominación se aplica también a los machos cabríos. Y he escuchado a algunos pastores decir: “El caballo está engaroñado”, queriendo significar que el caballo está dispuesto a cubrir la yegua. Cuando pregunto a mis informantes por el origen de la denominación del Corral de Los Garañones, ninguno me aclara su origen o el porqué de tal nombre. Este topónimo no aparece aislado y se conocen, en la isla de Gran Canaria, otras localidades que comparten términos parecidos o coincidentes como Lomo Garañón, en el municipio de Mogán; Los Garañones, situado cerca de la Presa de Hornos, en los Llanos de la Pez y Pargana, en el término municipal de Tejeda; y otra vez, Los Garañones, en el Ayuntamiento de Agaete.
Antes de contar la historia debo describir someramente el Corral de Los Garañones. Según el pastor Don José García Perera, el aprisco que él primeramente conoció, estaba formado por dos corrales unidos entre sí. Fue la propia familia García Perera la que amplió el corral, dándole la planta actual rectangular, quedando justo en el medio los cimientos de las antiguas paredes (Imagen 1).
EL CORRAL DE LOS GARAÑONES [2]
“Cuentan que había un pastor de Amurga que decidió irse a la isla de Cuba, (bien porque no le gustaba la dureza de su oficio, bien porque varios años secos habían arruinado su ganado), para conseguir un pronto enriquecimiento, que se le negaba en su propia tierra. Su padre se quedó con el ganado en el mismo lugar, y él se embarcó rumbo a La Habana.
Tras un tiempo en la isla, nuestro pastor no hacía fortuna y la vida era tanto o más dura que en Canaria [3].
Dicen que en Cuba hay mucha brujería, así que el hombre en busca de fortuna decidió acudir a un brujo Sajorín para ver si podía poner remedio a sus tribulaciones.
El brujo le dijo:
-La fortuna suya está en Canaria.
-¿En Canaria…? Si yo vengo de allá en busca de mejor suerte…
-Sí, sí señor, en Canaria está su fortuna. Y le voy a decir dónde. Está en el Corral de los Garañones, en Amurga. En el centro hay una piedra grande y en ella se echa todos los días un “macho rucio” [4], que entra primero que el resto del ganado.
-¿Y qué es lo que hay allí? –preguntó el pastor intrigado porque el brujo señalaba un lugar que conocía bien.
-Pues allí está la suerte suya. Usted se lleva agua bendita y con ella rocía la piedra, luego la rompe y ahí, encuentra la fortuna.
El pastor no tardó en regresar de Cuba a Canarias. Se reunió con su padre y su ganado y pone en obra lo que el brujo le había indicado.
Primero sacan el ganado a pastar y al traer de vuelta el ganado hasta el Corral de los Garañones, observan que el primer animal que entra por la puerta es el “macho rucio” y que se echa sobre la piedra. El pastor trajo agua bendita y roció la piedra con ella. Luego con un marrón la rompió en dos. ¡En el interior de la piedra había un zurrón lleno de monedas, llenito de dinero!”.
BIBLIOGRAFÍA Y NOTAS
1] Vicente Suárez Grimón, La Propiedad Pública, Vinculada y Eclesiástica en Gran Canaria, en la crisis del antiguo régimen. Tomo I, pag.306, año 1987. Cabildo Insular de Gran Canaria.
2] José García Perera, información oral, año 1988. Lomo de Maspalomas (San Bartolomé de Tirajana). Pastor de Lomo Gordo, Lomo de Maspalomas y Amurga.
3] La gente mayor de Canarias aún denomina así a la isla de Gran Canaria.
4] Macho cabrío de color blanco gris.


             Imagen 9: Ganado de Don José García Perera, Lomo de La Abejerilla, Amurga, 1996.
                                             Foto: Francisco Javier Gil Rodríguez




2 comentarios:

  1. Muy buen post y bonita historia. Gracias por no dejar que parte de nuestra cultura desaparezca en el olvido. Estuve por allí el año pasado y me encantó el lugar. Saludos.

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    1. Gracias por el comentario. Opino que es bueno defender la cultura propia. Saludos.

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